La navidad es una estafa

La festividad del solsticio de invierno,  el nacimiento del Sol, celebración del nacimiento del dios Apolo para los romanos y época de la festividad de Saturnalia, en honor a Saturno…

Por estas fechas, dicen que el 26 de diciembre, nacía Frey, dios escandinavo del sol, la lluvia y la fertilidad… También Inti, el dios-sol de los Incas, Huitzilopochtli, dios del sol de los mexicas, hasta Osiris nació en estas fechas, al principio de los 5 días epagómenos que Thot, amante de Nut, añadió al calendario egipcio de 360 días para salvar la maldición de Ra al descubrir que Osiris era fruto de una infidelidad de Nut con Geb, y que impedía que este naciese en cualquiera mes del año…

Si has nacido en algún momento del siglo XX ó XXI y en occidente, es más probable que vayas a celebrar el nacimiento de Jesucristo, la enésima versión del mito del dios viviente, concebido por una mujer y una paloma y que, casualmente, la iglesia celebra estos días desde el siglo III, para aprovechar una costumbre que viene de largo y tratar de convertir a los paganos.

La navidad es una estafa, ya no solo por el más que evidente plagio que la iglesia ha perpetrado, también por el hecho de que sirve como plataforma de iniciación infantil al mundo de los seres imaginarios que te reportan presuntos beneficios por creer en ellos… Ser una buena persona a través del miedo a ser castigado o no recibir un premio a cambio… si Paulov levantase la cabeza…

A la falsedad de la paz y el amor, escenificada en ceses temporales de violencia en conflictos armados solo durante estos días, sumamos el mercantilismo salvaje y el bombardeo publicitario para que los más pequeños pidan todo lo que puedan a los Reyes Magos o Santa Claus… Algo que tampoco es nuevo, al final de Saturnalia era costumbre hacer regalos a los niños.

Hay muchos ateos que siguen celebrando estas fiestas por razones que no alcanzo a comprender, sobre todo aquellos que tienen hijos y se escudan en no quitar la ilusión a sus peques o que no les miren raro en el colegio…  Como si no lo fuesen a hacer también si su regalo no es la última consola, la mejor bicicleta, la muñeca con más accesorios… La ilusión… bonita arma de doble filo.

Cenas pantagruélicas, odas al colesterol, los triglicéridos y el ácido úrico, capones, cochinillos, marisco, alcohol… familias que se reúnen una vez al año para comprobar si se siguen llevando bien y que disparan las llamadas al número de emergencias, con un fuerte incremento en las denuncias por violencia doméstica, comas etílicos y algún tarado que se queda con un petardo, de gran potencia, encendido en la mano.

Políticos, empresarios y grandes marcas aprovechan lo buenos que nos volvemos en estas fechas y maravillan al populacho, los primeros con luces y fuegos artificiales que despiertan nuestra buena voluntad… consumista; los segundos mostrándonos como sacrifican la cena de nochebuena con su familia para dar de comer a grupos de indigentes… publicidad gratis en los medios de comunicación por su buena acción que rara vez se repite a lo largo del año entrante.

Como los últimos años, mi nochebuena y navidad son como un día cualquiera, cena normal, buena compañía y sesión de cine temático, quien me conozca sabrá que el mejor regalo que me pueden hacer es donar el importe de lo que pensasen comprar a cualquier ONG, las cestas navideñas que dan las empresas acabarán en algún comedor social, seguiré siendo la misma persona que soy durante todo el año, ni mejor ni peor.

Créditos: Gracias a Sovcolor por su colaboración con la información sobre Osiris y otros seres mitológicos anteriores a Jesucristo.