El Libro Electrónico

Este año recibí un eReader Papyre como regalo de cumpleaños.

Debo reconocer que no leía todo lo que deseaba por varias razones, lo voluminoso de algunos libros poco aconsejable para ir paseándose con ellos, el no encontrar los que me apetecía leer, no disponer de sitio para almacenar más libros en casa… y más.

Todo esto ha cambiado con el eReader, lígero, cómodo de leer y un amplio catálogo de libros en castellano gratis en la red… me puse a buscar algunos que tenía en mente para leer y ya he descargado como 350… tengo para una buena temporada.

La semana pasada bajé a la Feria del Libro de Madrid con la sana intención de hacerme con algunos ejemplares en formato eBook ya que anunciaban que por fin daban entrada a este formato en la tradicional feria… mentira, no encontré un solo puesto que incluyera libros electrónicos en su oferta.

Para corroborarlo está este artículo de El Mundo.es que certifica lo que viví hace menos de una semana.

Las editoriales se escudan en que el parque de eReaders es muy bajo y que van a tener que realizar una gran inversión tecnológica para poder digitalizar sus fondos y ofrecerlos al público… otra mentira… miles de voluntarios en la red están ya digitalizando y publicando obras, algunas descatalogadas que no hay dios que las localice en papel ni por Internet… claro que esto suena a excusa para no bajar el precio de los libros electrónicos con respecto a los de papel y así llevarse una mayor tajada del pastel.

Al igual que la industria discográfica, van a llegar tarde a una nueva revolución digital, luego se lamentarán y pedirán al gobierno que legisle lo inlegislable, que ponga puertas al campo.

Cuando aparecieron los primeros reproductores MP3 la industria discográfico estaba con el pié cambiado y no dió cuenta de lo que se le venía encima.

Para cuando quisieron reaccionar la gente estaba ya tan acostumbrada a descargarse gratis canciones de la red, que todos los intentos de encauzarles hacia la compra on-line de contenidos, salvo honrosas excepciones como el iPod, han sido sonoros fracasos.

A las editoriales les va a pasar lo mismo, con el aliciente de que pretenden seguir con la cadena de valor hasta el librero… obviamente saltándose la de impresión y distribución, que aún tienen tiempo de reacción para reconvertirse… aunque dudo que sepan dar los pasos correctos y a tiempo. ¿En serio piensan que vamos a seguir perdiendo tiempo en ir a comprar libros a una librería cuando lo podemos hacer por Internet?

Claro que si tratan de evitar la venta por Internet para obligarnos a ir a la librería, se llevarán la desagradable sorpresa de que preferiremos descargarlos gratis.

Con el tiempo empezaremos a ver a los escritores desmarcarse de las grandes editoriales para poner sus obras en sus propias webs o en tiendas on-line que entiendan como funciona el mundo digital.

Personalmente estaré encantado de pagar al autor directamente por su obra, más un plus por los libros electrónicos suyos que haya leído previamente descargándolos gratuitamente de la red… pero es que ahora mismo no dispongo de más opciones.