Incinerando residuos en una cementera

Por primera vez voy a publicar en el blog un post de otra persona.

El siguiente artículo es obra de Silvia, también berciana y escéptica.

El movimiento que ha tenido lugar en la comarca contra la incineración de residuos en la cementera Cosmos de Toral de los Vados nunca me terminó de convencer, demasiada información sesgada, documentos del CIEMAT aparentemente sacados de contexto, otros de Greenpeace que hablan de sucesos en los hornos de clinker que no se corresponden con el funcionamiento de los hornos actuales (si quizás con los del siglo XIX) o la manera de obviar estudios de casos previos como el de Bélgica

La visión razonada que nos ofrece Silvia es necesaria para que haya un debate real sobre el tema en cuestión.

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Disclaimer: antes de empezar a leer el artículo que os presento a continuación, quiero dejar claras ciertas cosas.

La primera es que soy berciana, que vivo a 8 km de Toral de los Vados y que en mi familia siempre nos hemos dedicado al campo, en mayor o menor medida.

La segunda es que, siempre he pensado que las cosas no son blancas o negras: no digas sí o no, di “sí, pero…” o “no, pero…”. Siempre hay matices, ventajas contra incovenientes.

La tercera es que antes de hablar y posicionarse a favor o en contra de algo, hay que informarse correctamente y emitir un juicio de valor crítico y objetivo, sin entrar en sentimentalismos o ideales.

Y después de esto, empecemos:

Para aquellos que no sepan de lo que hablo, Cosmos es una empresa del Grupo Cimpor, dedicada a la fabicación de cementos.

La planta cementera en cuestión está situada en Toral de los Vados, en la provincia de León:
Ver mapa en Google Maps

¿Y a qué viene tanto revuelo?

Cosmos ha pedido autorización a la Junta de Castilla y León para poder incinerar residuos y así optimizar el proceso de fabricación del clinker.

Por lo visto, tenían proyectado valorizar neumáticos, plásticos, lodos de depuradora, harinas y residuos de laboratorio, aunque finalmente parece que solo lo van a hacer con neumáticos y residuos forestales (madera).

Esta medida ha provocado una reacción espectacular en todo El Bierzo y gran parte de la provincia de León. A continuación os pongo una relación de los hechos:

En julio de 2009, la Junta de CyL autorizó la prórroga del plazo de presentación de la documentación del proyecto de coincineración, lo cual no sentó muy bien a los grupos ecologistas.

Como reacción a ésto, dichos grupos comenzaron una campaña de recogida de firmas por toda la comarca, a través de la plataforma Bierzo Aire Limpio con la campaña Salvemos El Bierzo. A día de hoy las firmas recogidas ascienden a 10.500.

Ha sido en los últimos meses cuando más reacción social se ha producido, con varias protestascharlas informativashasta maratones.

Por supuesto, la empresala Juntael alcalde de Toral no se han quedado callados ante las protestas.

¿En qué consiste la incineración, coincineración y valorización de residuos?

La incineración de residuos consiste en quemarlos a altas temperaturas (950 ºC – 1200 ºC) con el fin de reducir su tamaño.

La coincineración y la valorización de residuos van de la mano: con la coincineración lo que se hace es sumar al combustible convencional un residuo orgánico para reducir el gasto (y, por tanto, el coste) del primero; la valorización de residuos, como su propio nombre indica, consiste en el aprovechamiento de un residuo que de otra manera iba a acabar en un vertedero para la producción de energía térmica.
Los residuos que más se utilizan en coincineración son los neumáticos usados, los lodos de depuradora, plásticos… básicamente todo lo que sea una fuente de materia orgánica y dé un poder calorífico aceptable.

¿La oposición tiene una base racional?

En cierto modo, la tiene. La incineración produce emisiones tóxicas de dioxinas y furanos, ambos productos cancerígenos.

Pero…

Un horno de fabricación de cemento trabaja a temperaturas de entre 1400 ºC y 1500 ºC, con temperaturas de llama de hasta 2000 ºC.

La mayor parte de las dioxinas que se producen en una combustión, lo hacen a temperaturas mayores de los 600º C, a partir de productos incompletos de la combustión que en su composición tengan presente el cloro. Y se ha observado que la producción de dioxinas disminuye sensiblemente con temperaturas de combustión alrededor de los 1000 ºC, facilitando la combustión completa de todos los productos. Además, la presencia de catalizadores metálicos y sistemas de enfriamiento brusco en las zonas de postcombustión, limitan todavía más la emisión de dioxinas al medio.

Por tanto, podemos decir que la incineración de residuos en un horno de producción de cemento no produce el mismo nivel de dioxinas que una incineradora convencional y me atrevería a decir que no poduciría más dioxinas que la quema del coque de petróleo solamente (sistema que utilizan todas las cementeras), pero para esta última afirmación no tengo pruebas.

Desmontado el tema de las dioxinas, vamos a por el siguiente: los neumáticos pueden reciclarse en lugar de quemarse. Este es otro de los argumentos que sostiene la plataforma, afirmando que en España se reciclan el 70% de los neumáticosMentira.

Es totalmente cierto que debería hacerse con el 100% de ellos… pero no se hace.

En España se generan anualmente 250.000 toneladas de neumáticos fuera de uso, de los cuales solo se recicla el 1,5%, mientras que el 82,8% acaba abandonado en vertederos no siempre controlados.

Dicho todo lo anterior, mi opinión es que se ha querido demonizar el desarrollo de una industria potente en la comarca con una campaña de desprestigio y demagogia, con poco o nada de base científica que lo avale.

Y ahora es cuando me quemáis en la hoguera… ah no, que con eso aumentarían las emisiones de CO2.

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URL del artículo original:

http://intentandocambiarelmundo.blogspot.com/2011/06/cosmos.html

Si quiere comentar, te recomiendo que vayas a esa URL para centrarlizar allí el debate, los comentarios sobre este artículo en el blog en el que estás ahora NO serán publicados para evitar duplicidad en el debate.

¿Nos vamos a Matar Judíos?

Si has entrado a leer esto esperando encontrar un texto filo-nazi y antisemita, te avanzo que no vas a encontrar nada de eso.

El título de esta entrada del blog es una frase que se dice miles de veces durante la Semana Santa en la provincia de León y que no es otra cosa que una invitación a salir a tomar limonada, brebaje compuesto por vino, almibar, fruta y canela que se deja macerar durante una semana.

Pese a las habituales quejas de la Embajada de Israel, no existe ninguna animosidad en esa frase, nadie está pensando en matar judíos, ni aflora ningún sentimiento antisemita, ni la gente porta esvásticas o saluda levantando el brazo derecho…

Cuando alguien suelta esta frase, automáticamente nuestra cabeza piensa en salir a beber, picar unas tapas y reír con los amigos, porque eso es Matar Judíos para nosotros.

Ver los orígenes de todo esto en Wikipedia.

El absurdo político correctismo tan en boga y la aldea global parece que terminarán por quitarnos esta expresión, tan complicada de comprender para extranjeros y convecinos de otras provincias.

Y mientras desde León ofendemos al mundo con nuestra macabra y neanderthal frase, cual pezón al aire en una final de la super bowl, otros se siguen permitiendo el lujo de tener cárceles ilegales como Guantánamo o tener al pueblo con el cuello pisado como la mayoría de países de Oriente Medio…

El año que viene, en Semana Santa, pienso seguir saliendo a Matar Judíos.

Abuelas Trabajadoras

Acabo de ver que el Día de la Mujer Trabajadora este año está especialmente dedicado a las mujeres mayores.

Os quiero presentar a dos de estas mujeres que ya no están entre nosotros y que significaron y significan mucho en mi vida. Sirva esto de tardío y más que merecido homenaje.

Mi abuela paterna Teresa

Mi abuela paterna Teresa

Teresa era mi abuela paterna, vivía en “la finca” una casita con un terreno alrededor en el casco antiguo de Ponferrada, cerca del castillo.

Ama de casa, regentaba el que era mi hogar en verano, me encantaba escaparme allí puentes, festivos… siempre que podía.

Era una zona tranquila, sin apenas tráfico, podías salir por la noche a la calle sin problemas ni peligros… libertad para entrar y salir cuando quería, con la bici, con los perros a pasear, era un cambio de aires importante a pesar de estar a pocos kilómetros de mi residencia habitual.

Recuerdo ir a primera hora de la mañana a la panadería de La Ginga a por una hogaza de kilo recién sacada del horno para desayunar una cazuela pequeñita, de esas marrones que aun se pueden encontrar en las ferreterías, con leche que traía a diario el lechero, cola-cao y un trozo de dicha hogaza desmenuzado en el líquido.

Sus tortillas de patata (que aun no he logrado imitar), los atardeceres disfrutando del fresco en la entrada de la casa, ayudarla a plantar lechugas, recoger patatas, ir a ver cuantos huevos habían puesto las gallinas, visitar la tienda de Manolita para ir a comprar algún producto alimenticio de última hora…

Era la primera en levantarse y la última en irse a dormir. La ropalimpia y preparada, desayuno, comida y cena a su hora con precisión suiza, horas y horas en la cocina, realizando las tareas de la casa y del huerto, acompañada por su radio Sanyo mono de color gris.

Quizás era demasiado estricta en algunos aspectos, no lo recuerdo con claridad, tampoco importa, siempre elijo quedarme con los buenos recuerdos de las personas que pasan por mi vida.

Apenas llevaba un año de estancia en Madrid cuando su cuerpo dijo hasta aquí hemos llegado y nos dejó después de una corta enfermedad que venció a esta mujer luchadora.

Mi abuela materna Delfina

Mi abuela materna Delfina

Mi abuela materna se llamaba Delfina, sin duda es la que más me marcó.

Tanto mi padre como mi madre trabajaban y durante años compartimos un espacioso piso en el centro de Ponferrada con mis abuelos maternos que se hicieron cargo del cuidado de mi hermano y del mio. Posteriormente cambiamos de piso… al del al lado para no estar lejos de ellos, que ya se hacían mayores y las tornas comenzaban a cambiar.

Fueron muchos años a su lado, ama de casa incansable, radio patio oficial del edificio (no quiero imaginar que hubiese existido twitter en esa época), cocinera sublime y mejor persona.

Su empanada de bonito que casi he logrado igualar, los churros caseros recién hechos los fines de semana para desayunar, las sesiones de aperitivo los domingos a la salida de misa por el Paraisín y La Paloma para degustar sus deliciosos calamares a la romana, las vacaciones de septiembre en Salou…

Gobernaba la casa con soltura, manejaba las cuentas, las compras… todo estaba donde tenía que estar, y cuando tenía que estar… lo normal en una zona de raíces matriarcales tan profundas que son indistinguibles.

Sin ser consciente de ello, aprendí muchos valores de ella, su paciencia conmigo, su buen rollito, su sonrisa casi perenne…

Su labor de canguro voluntaria permitió que mi madre desarrollase su carrera profesional sin los obstáculos propios de la maternidad.

Era una mujer mucho más fuerte de lo que aparentaba a simple vista, vivió sola en su piso durante muchos años tras enviudar, sin más ayuda que una chica que se encargaba de la limpieza y de ir a la compra, además de tenernos a nosotros puerta con puerta.

Una rotura de cadera cuando estaba próxima a cumplir los 90 años la dejó postrada en una silla de ruedas.

Los médicos nos decían que no duraría demasiado… ¿He dicho que era más dura de lo que aparentaba?

Sus últimos años los pasó recibiendo un cuidado exquisito en la residencia de la tercera edad que la Junta de Castilla y León tiene en Ponferrada.

El cambio de ritmo hizo que su cerebro se derrumbase ante el imparable avance del alzheimer, pasé de ser su nieto a ser su hermano, el que vivía en Madrid (realmente tuvo un hermano en Madrid, así que la asociación no era del todo incorrecta).

Lo que nunca perdió fue su sonrisa.

Falleció el día que llegaba yo a Ponferrada para pasar allí la Semana Santa de hace 2 años… shock, rabia por no haber podido despedirme…

La lloramos un rato y luego, siguiendo una regla familiar no escrita, hicimos un repaso a los momentos más jocosos de su vida para acabar todos con una sonrisa en la cara.

De haber estado allí con nosotros, estoy seguro de que se habría sentido terriblemente ofendida si no llegamos a sonreír en su velatorio recordándola.

Muchas mujeres trabajadoras no tienen que salir de casa para serlo, mis dos abuelas, a pesar de su escasa formación académica, eran unas sobresalientes amas de casa que imprimían su personal sello de calidad en cada cosa que hacían.

Os quiero, os echo mucho de menos… Gracias.