La ciencia que se hace con cero plazas #cienciaceroplazas

Cero Plazas from Felix G. on Vimeo.

Este vídeo acompaña a la genial entrada de @Sonicando en su blog, La ciencia con cero plazas.

Somos un país que está despertando a puñetazos del sueño de riqueza que la burbuja del ladrillo creó, descubriendo que somos un país pobre, que no tenemos petroleo, coltán o cualquier otro producto que nos permitiese vivir como hacen en Noruega donde sus exportaciones de oro negro sirven para invertir en el estado de bienestar que se nos desmorona aquí.

Eso si, tenemos mucho sol y playas…

Mientras seguimos premiando al ladrillo rebajando el IVA a la compra de vivienda nueva, se gastan varios miles de millones en dar clases de pensamiento mágico (religión) en las escuelas y se continúa con proyectos megalómanos como el aeropuerto para que la gente pasee de Castellón, la ciencia recibe otra estocada mortal con la desaparición de su ministerio, la no convocatoria de nuevas plazas de investigación, de momento, este año y el recorte de 600 millones de euros…

Me encantaría pensar que los que mandan saben más que yo de estos temas y tienen razones de peso para tomar este camino… Aunque esas razones me temo que puedan no ser las mismas que creo deberían moverles.

La inversión en ciencia es eso, una inversión de futuro con resultados cuantificables en el medio y largo plazo (estos términos a los políticos de aquí les chirrían ya que no son políticamente aprovechables), no un gasto. Inversión que comienza con la formación de los jóvenes que ahora se verán obligados a escapar a otros países en busca de un futuro, países a los que estaremos regalando gratis investigadores formados con el dinero de todos que sostiene la universidad pública.

Si lo que pretenden es convertirnos en el geriátrico de Europa, felicidades señores políticos, van Vd. por el camino correcto.

Si pretenden convertirnos en un país competitivo, reflexionen, que quizás estemos a tiempo de salvar los muebles.

Read 4 comments

  1. Te dejo el mismo comentario que he dejado en Menéame.

    España es un país donde, en efecto, se menosprecia a los científicos. Aunque el vídeo de Sonicando muestre un panorama que a los que trabajamos en ciencia nos resulte familiar y preocupante, el verdadero problema es que la sociedad no está concienciada de por qué la ciencia es útil.

    En medio de una crisis económia donde se recorta por aquí y por allá, el que “los científicos ésos” aparezcan quejándose de que a ellos se les ha recortado 600 millones, cuando otras partidas han resultado mucho más afectadas, puede resultar hasta insultante para aquél que no sepa de qué va esto.

    No estoy ni mucho menos justificando los recortes, faltaría más. Lo que quiero decir es que, viviendo en un país donde el ciudadano de a pie no es consciente de la importancia de progreso científico, es muy normal que desde arriba se apliquen recortes y, abajo, nadie se queje. Creo que, si se le preguntase a casi cualquiera, diría que la ciencia debería ser de lo último en ser salvado. Total, ‘¿pa qué vale?’.

    Vivimos en un país de gran incultura científica, donde al investigador y al ingeniero no se los ve como los motores del desarrollo social. El primer paso para recuperar inversión en ciencia e investigación debería ser concienciar a la sociedad por qué son imprescindibles los señores del laboratorio. Que la sociedad sea verdaderamente consciente de que, desde el teléfono hasta los antibióticos, pasando por la televisión, los coches, o los sistemas de calefacción, son obra de científicos a los que ahora se les recorta en sus funciones. Que sepan que, si no se invierte e innova, poco puede producir un país, y menos aún ser competitivo. Hasta que eso no se consiga, da igual cuánto nos quejemos, pues no vamos a conseguir llamar verdaderamente la atención de nadie.

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